miércoles, 17 de septiembre de 2025

FÓSILES MARINOS REVELAN EL PASADO PROFUNDO DE PANAMÁ.

 Nuevos mamíferos fósiles en el Caribe panameño sugieren que el intercambio entre océanos continuó hasta las etapas finales de formación del istmo.

Hace entre 6.4 y 5.8 millones de años, una gran parte del puente terrestre que une Norteamérica y Sudamérica ya había emergido y los canales que conectaban los océanos Atlántico y Pacífico eran poco profundos. Recientes descubrimientos de fósiles en el área norte del Canal de Panamá sugieren que el intercambio de especies marinas persistió por medio de estas aguas poco profundas durante las etapas finales de formación del istmo.


CRÉDITO ALDO BENITES PALOMINO,JORGE VELEZ Y CARLOS DE GRACIA.

En 2017 y 2019, Aldo Benites-Palomino estudiaba fósiles colectados en el Caribe panameño, cuando se topó con unos especímenes inesperados. Era estudiante de biología en Perú, donde su formación había sido muy clásica. Como becario en el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI), su mentalidad cambió. Su mentor, el paleobiólogo y científico del STRI Carlos Jaramillo, animaba a sus estudiantes a cambiar de enfoque cuando observaban fósiles: en lugar de pensar en especímenes o métodos, pensar en las preguntas que los fósiles podían ayudar a responder.


Carlos de Gracia, del STRI, y Jorge Vélez Juarbe, del Museo de Historia Natural de Los Ángeles, ambos coautores de un nuevo artículo publicado en Biology Letters.

“Quise ir a STRI porque es el centro de biología tropical más importante del mundo”, dijo Benites-Palomino. “Allí pude aprender mucho sobre la forma de hacer biología y ecología en el mundo moderno”.

Los restos fósiles pertenecían a cetáceos pequeños, un grupo de mamíferos acuáticos que incluye ballenas y delfines, y los ejemplares eran nuevos para la región. La mayoría de ellos habían sido colectados por Carlos de Gracia, del STRI, y Jorge Vélez Juarbe, del Museo de Historia Natural de Los Ángeles, ambos coautores de un nuevo artículo publicado en Biology Letters. En el artículo, Benites-Palomino y sus colegas no se limitan a describir los especímenes, sino que desentrañan la historia que revelan sobre el pasado profundo del istmo.


CRÉDITO ALDO BENITEZ PALOMINO.

Los fósiles pertenecían al Mioceno tardío, hace entre 6.4 y 5.8 millones de años, cuando ya habían comenzado las etapas finales de formación del istmo. Este acontecimiento impactó en las aguas oceánicas y las corrientes marinas de todo el planeta y desencadenó eventos de especiación, en los que especies separadas por el puente terrestre desarrollaron sus propias características únicas en uno y otro océano.

Sin embargo, estos cetáceos hallados en el Caribe panameño comparten similitudes con otras especies del Mioceno tardío procedentes del Océano Pacífico Norte y Sur, en particular de la Formación Pisco en Perú, lo que sugiere que algunos organismos aún eran capaces de dispersarse a través del canal marino poco profundo en un momento en el que ya no se producía el intercambio de aguas profundas entre ambos océanos.

La escasez de mamíferos marinos fósiles del Caribe occidental ha dificultado hasta ahora la comprensión del pasado profundo de la región, por lo que estos nuevos hallazgos ayudan a reforzar los conocimientos actuales sobre la conectividad entre las faunas marinas del Pacífico y del Caribe durante las fases finales de formación del istmo.

“El registro fósil de vertebrados marinos de Panamá ha sido poco explorado”, dijo Carlos Jaramillo, científico del STRI y coautor del estudio. “Todavía hay muchos especímenes que necesitan ser estudiados y muchos más aún en las rocas esperando a ser encontrados”.

lunes, 15 de septiembre de 2025

LA NASA HALLA POSIBLES PROCESOS DE VIDA MICROBIANA EN MARTE.

 La NASA divulgó un descubrimiento que podría cambiar para siempre nuestra comprensión del planeta rojo.

El rover Perseverance, que explora el cráter Jezero desde 2021, encontró en una roca llamada Cheyava Falls, ubicada en la formación del planeta rojo conocida con el nombre Bright Angel, indicios de lo que podría ser una biofirma, es decir, señales de vida microbiana antigua en Marte.



Al estudiar Cheyava Falls, una roca con forma de punta de flecha de un metro por 60 centímetros, detectaron manchas de colores que podían haber sido dejadas por microbios si estos hubieran aprovechado el carbono orgánico, el azufre y el fósforo. / NASA

Este hallazgo publicado en revistas científicas representa la evidencia más convincente hasta ahora de que Marte pudo albergar vida en un pasado remoto.

Las muestras, denominadas Sapphire Canyon, contienen minerales ricos en carbono orgánico, azufre, fósforo y hierro, elementos esenciales para la vida tal como la conocemos.

Destacan especialmente las “manchas de leopardo”, patrones únicos en la roca que incluyen minerales como vivianita y greigita, que en la Tierra suelen asociarse a procesos biológicos microbianos.


ROBER PERSEVERANCE ,NASA.

Sin embargo, los científicos mantienen la precaución, pues estas formaciones también podrían originarse por procesos geológicos no biológicos, aunque las condiciones detectadas en esas rocas no favorecen esa hipótesis.

  La Nasa subraya la importancia de este descubrimiento al indicar que “los microbios podrían haber usado compuestos presentes en estas rocas como fuente de energía, generando esas firmas químicas.”

Sin embargo, la diferencia crucial con hallazgos anteriores es que estas rocas son relativamente jóvenes para Marte, lo que sugiere que la habitabilidad pudo durar más tiempo del estimado.


ROBER PERSEVERANCE ,NASA.

La NASA calificó el hallazgo como “lo más cerca que hemos estado de descubrir vida en Marte“, y reforzó el compromiso con futuras misiones, incluyendo planes para traer estas muestras a la Tierra mediante misiones de retorno, lo que permitiría un análisis más detallado y riguroso que confirme si verdaderamente hay evidencia de vida pasada.

La entidad investigadora puso en manos de la comunidad científica mundial estos datos para replicar estudios y validar los resultados, marcando un paso crucial en la búsqueda de vida extraterrestre.

La evidencia de posibles indicios biológicos en Marte abre una nueva ventana al pasado del planeta, amplia la comprensión sobre las condiciones para la vida en otros mundos y renueva la esperanza de responder a la pregunta histórica: ¿Estamos solos en el universo?.

jueves, 11 de septiembre de 2025

HALLAN EN LA PATAGONIA CHILENA RESTOS DE UN MAMÍFERO CON DIENTES PARECIDOS A UN EXPRIMIDOR DE NARANJAS.

 Científicos chilenos detectan que el ‘Yeutherium pressor’, que coexistió con los dinosaurios, no tiene parientes entre las especies actuales. Su descubrimiento entrega pistas de los ecosistemas en Sudamérica en el Mesozoico.



Un equipo de científicos de la Universidad de Chile y del Núcleo Milenio Evotem identificó los restos fósiles de un pequeño mamífero del Mesozoico en la Patagonia chilena, al que denominaron Yeutherium pressor. El hallazgo fue publicado en la revista Proceedings of The Royal Society B.

Este animal, que coexistió con los dinosaurios, tenía una masa estimada de entre 30 y 40 gramos y su tamaño resultaba semejante al de un ratón doméstico.

Los restos, compuestos por un fragmento de cráneo y un diente, revelan una dentadura distintiva, con una morfología que recuerda a la de un exprimidor de naranjas en miniatura. Este mamífero queda al margen de las más de 6.500 especies actuales, ya que no dejó descendientes y carece por completo de representantes vivos.


El descubrimiento de Yeutherium pressor aporta nueva información sobre la evolución de los mamíferos en el Mesozoico en Sudamérica (Universidad de Chile)


La localización de los fósiles de Yeutherium pressor se produjo en el Valle del Río de Las Chinas, en las cercanías del parque nacional Torres del Paine, región de Magallanes y de la Antártica chilena.

La zona, reconocida por los paleontólogos como Black bone, pertenece a una familia con raíces croatas y se sitúa a unos 500 metros del sitio conocido como Mammal quarry. En esta última área, en años recientes, se identificaron vestigios de dos especies de mamíferos prehistóricos: Magallanodon baikashkenke y Orretherium tzen, también datadas en el Mesozoico.

La región se encuentra en plena cordillera de los Andes, sobre terrenos que alguna vez fueron cubiertos por glaciares y presentan un paisaje rocoso, con abundantes guijarros que se asemejan a los propios fósiles.

Por esa razón, los científicos se ven obligados a revisar el suelo en detalle y emplear técnicas sumamente minuciosas, dado que los restos buscados suelen ser de tamaño microscópico. Agustín Martinelli, paleontólogo argentino, fue quien logró identificar el fósil gracias a procedimientos manuales y cuidadosos.

La narrativa de la búsqueda resalta la importancia de la paciencia y la observación, elementos esenciales para distinguir un diminuto fragmento de hueso fósil entre miles de piedras similares.


los restos del Yeutherium pressor -un pedacito del cráneo y un diente– fueron localizados en el Valle del Río de Las Chinas, cerca del parque nacional Torres del Paine, en la región de Magallanes y de la Antártica chilena.
Cortesía.

Sin radares,  si comunicación por radio, el trabajo de campo dependió exclusivamente de la experiencia y el rigor metodológico de los especialistas. El contexto geográfico refuerza el carácter excepcional de este hallazgo, dado que la Patagonia chilena se ratifica como un escenario crucial para comprender la evolución temprana de los mamíferos.

Los análisis de los expertos concluyeron que Yeutherium pressor constituye el segundo ejemplar registrado dentro del linaje de Reigitherium bunodontum, cuyos fósiles previos solo se habían hallado en Argentina.

Los estudios genéticos y morfológicos permitieron descartar cualquier vínculo directo con las especies de mamíferos actuales, proporcionando además una perspectiva clara sobre ciertos rasgos de transición en la evolución mamaliana.


El hallazgo en el Valle del Río de Las Chinas destaca la relevancia paleontológica de la región de Magallanes (Universidad de Chile).cortesía.

La dentadura, el principal elemento analizado, evidencia una especialización inédita: crestas redondeadas y superficies “crenuladas” que habilitaban el procesamiento de vegetales duros, en un patrón único no visto en la fauna actual.

Alexander Vargas, integrante del equipo investigador, explicó: “El animal se ubicaría en una rama del árbol evolutivo previa al ancestro común de placentarios y marsupiales, aunque estaría más cerca de estos grupos que de especies como el ornitorrinco”. Así, Yeutherium resalta por no compartir linaje directo con ningún mamífero vivo, consolidándose como una de las últimas ramas de un linaje extinto.

El nombre Yeutherium pressor fusiona referencias geográficas, lingüísticas y morfológicas. “Yeut” proviene del idioma aonikenk o tehuelche, hablado por los pueblos originarios del extremo sur de Sudamérica, y significa montaña o cerro.

“Therium” deriva del griego y significa bestia, mientras “pressor” en latín hace referencia a “el que exprime”, en alusión a los dientes con estructura de exprimidor detectada por los paleontólogos.

La adaptación de la dentadura a la trituración de vegetales duros revela una estrategia evolutiva contrastante con los patrones de alimentación de cualquier mamífero actual. De esta manera, Yeutherium documenta un experimento evolutivo específico del Mesozoico sudamericano.

El descubrimiento de Yeutherium pressor agrega una nueva pieza al rompecabezas de los mamíferos del Mesozoico en el extremo sur del continente americano.

Los investigadores sostienen que hallazgos de este tipo permiten reconstruir los ecosistemas de la época y ofrecen pistas valiosas sobre la vida antes de la fragmentación del supercontinente Gondwana en África, América del Sur, Antártida, India y Australia.

NUEVOS DESCUBRIMIENTOS DE ICNOFÓSILES DE LAS MARISMAS DEL CÁMBRICO EN WISCONSIN REVELAN COMO ERAN LOS PRIMEROS ANIMALES QUE PIZARON LA TIERRA FIRME.

  Los nuevos descubrimientos de icnofósiles procedentes de las marismas del Cámbrico de Wisconsin, con una antigüedad de quinientos millones...