Los dinosaurios son un vasto y diverso grupo de animales prehistóricos extintos, que surgieron en nuestro planeta hace alrededor de 231 y 243 millones de años. Su nombre proviene del griego deinos, “terrible”, y sauros, “lagarto”.
De su existencia sólo quedan evidencias en el registro fósil geológico. Sin embargo, a través de décadas de estudio de estos hallazgos paleontológicos y gracias a un creciente entendimiento científico de los procesos físicos, químicos y bióticos de la Tierra, hemos podido aprender mucho sobre el reinado de estos animales, entre los cuales estuvieron los mayores vertebrados que jamás han existido.
En esta era ocurrieron inmensos cambios en la distribución continental del planeta (por ejemplo, la separación del supercontinente Pangea) y, por lo tanto, en el clima planetario y en las formas biológicas. Los dinosaurios, así, surgieron en un mundo mucho más cálido y de mucha mayor concentración de oxígeno en la atmósfera que el actual.
Estos nuevos y pequeños lagartos aparecieron durante los primeros 20 millones de años del Triásico. Tuvieron un importante éxito evolutivo, probablemente vinculado a los otros dos eventos menores de extinción biológica que hubo en ese mismo período, que acabaron con las especies previas y abrieron nuevos nichos biológicos que fueron ocupados por los jóvenes dinosaurios.
De hecho, el golpe definitivo a las especies antiguas ocurrió a finales del Triásico, y se conoce como la Extinción Masiva del Triásico-Jurásico. Este evento que marca el inicio formal de la era de los dinosaurios: el período Jurásico (de 201 a 145 millones de años en el pasado).
En el período Cretácico (de 145 a 66 millones de años en el pasado), el último y más extenso de la era Mesozoica, los dinosaurios alcanzaron su mayor diversidad y colonizaron la totalidad de los hábitats del mundo. En gran medida, esto se debe al alejamiento de los continentes, que separaron a las especies geográficamente y rompieron así la uniformidad evolutiva de los dinosaurios, es decir, les permitieron tomar rumbos evolutivos diferentes.
En este período húmedo y caluroso surgieron la mayoría de los dinosaurios que hoy conocemos y que aparecen en libros y películas: una importante variedad de especies acuáticas, voladoras y terrestres, con sus respectivas dietas herbívoras, carnívoras y omnívoras. Los gigantescos herbívoros de cuello largo, los feroces carnívoros terrestres y marinos (como los tiranosaurios o los mosasaurios) son propios de este momento de diversificación.
Pero el período Cretácico culminó con un nuevo evento de extinción masiva, que puso fin al reinado de los dinosaurios y permitió la aparición de nuevas especies, mejor adaptadas al mundo frío y seco que estaba por venir.
No existen explicaciones definitivas respecto a la llamada Extinción masiva del Cretácico-Paleógeno, pero una de las más probables apunta a un evento cataclísmico de magnitud planetaria, como el impacto de un meteoro de gran tamaño en el Golfo de México. Otras hipótesis apuntan a grandes y prolongadas erupciones volcánicas o a cambios climáticos abruptos e inexplicables.
Del modo que sea, este evento de extinción masiva acabó con el 75% de la vida en el planeta y con la gran mayoría de las especies de dinosaurios, tanto terrestres, acuáticos y voladores.
Por otro lado, la extinción de los dinosaurios marca el inicio de la era Cenozoica y del mundo más o menos como lo heredaron los mamíferos y, posteriormente, los primeros seres humanos.
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